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7 ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago

7 ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago

Durante la peregrinación a veces nos encontramos con malentendidos, equívocos y confusiones. Aquí te presentamos 7 ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago y qué opinamos al respecto.

Caminar o pedalear hacia Santiago de Compostela siguiendo una de las rutas milenarias que llegan allí es una actividad, en principio, sencilla. Pero, como todo en la vida, a veces se producen confusiones, malentendidos y equívocos. Preconceptos a menudo erróneos que conviene desmentir. Por eso hoy vamos a hablar de las ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago más habituales.

1. Hay un solo Camino de Santiago

Esta es una de esas ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago más comunes, sobre todo en aquellas personas que se acercan al fenómeno del Camino por primera vez. Lo cierto es que existen tantos Caminos de Santiago como personas que los recorren.

Antiguamente, caminantes de toda Europa comenzaban desde sus casas, así que al avanzar iban creando sus propios trayectos, que poco a poco fueron confluyendo en las mismas rutas debido a que eran más seguras (al haber más caminantes) o simplemente porque tenían más servicios a mano (de nuevo, por haber más caminantes).

Hoy existen diferentes rutas con reconocimiento oficial y buena señalización. Además, el Camino de Santiago está en expansión y continúan recuperándose viejas rutas olvidadas, como la vía Künig, que poco a poco van completando su señalización, su oferta de servicios, etc.

Si prefieres centrarte en alguna de las rutas más concurridas, con más servicios y mejor señalizadas, en la actualidad hay ocho Caminos considerados “oficiales” (y con algunas variantes). ¿No sabes cuál escoger? Lee esto.

2. El Camino está desbordado en verano

Este preconcepto es casi una consecuencia del anterior. Es verdad que, en los meses de mayo a septiembre, que es cuando la mayoría de personas tienen vacaciones en el hemisferio norte, hay más gente en el Camino. Pero ya sabemos que hay más de una ruta.

Caminos como el Francés o el Portugués, tanto en su variante costera como por el interior, pueden saturarse puntualmente, sobre todo cuando atravesamos los últimos cien kilómetros. Y, sin duda, hay personas que se molestan con esto y se lamentan de que otras personas hayan tenido la misma idea. Pero otros itinerarios como el Camino Inglés o el Camino Primitivo están lejos de verse desbordados. Incluso algunos Caminos, como el de Invierno o el Sanabrés siguen resultando bastante solitarios y muy tranquilos en cualquier época del año.

Así que, si quieres comenzar por una ruta más popular, como la portuguesa o la francesa, y solo dispones de tiempo libre en verano, es mejor planificarlo con tiempo y hacer reserva de los alojamientos y otros servicios. Si quieres, nosotros te podemos ayudar con esa parte.

Ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago

3. El Camino comienza en Roncevalles y termina en Santiago

Lo hemos oído miles de veces. Y, de hecho, es una de las principales ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago que derivan también del primero, de pensar que hay una única ruta. Pero es que ni siquiera es correcto afirmar esto para el Camino Francés, que en efecto pasa por Roncesvalles, pero no necesariamente comienza allí. Antes de llegar a Roncesvalles hay todavía muchos kilómetros de Camino por Francia, por Italia, por Alemania, etc. ¿Acaso Roncesvalles es más “principio” que Saint-Jean-Pied-de-Port, al otro lado de la montaña?

Dicho de otro modo: el Camino de Santiago comienza donde lo comiences tú. Si dispones de poco tiempo, tendrás que comenzar más cerca de Santiago o hacerlo por partes. Simplemente eso.

4. El Camino hay que hacerlo entero

Este es otro de esos malentendidos por los que pasan muchas de las personas que se acercan al Camino por primera vez. En resumen: es imposible hacer el Camino “entero” porque los caminos no tienen un inicio específico e inmutable.

Tampoco sería obligatorio hacerlo “entero” para obtener la Compostela — el certificado religioso que reconoce a los peregrinos. Para otorgarla, solo se tienen en cuenta los últimos 100 km de cada una de las rutas. Lo que se haga a mayores no tiene ningún efecto en este trámite, aunque sí existe un certificado (diferente de la Compostela) que tiene en consideración la totalidad del recorrido.

Para saber más sobre los documentos del Camino de Santiago, lee esto.

Por lo tanto, como decíamos unas líneas más arriba, si estás pensando que te gustaría hacer un Camino “completo” pero no dispones de demasiados días, debes saber que puedes hacerlo por partes. Por ejemplo, realizando cuatro o cinco etapas un mes, y otras cuatro o cinco un mes más tarde o el año siguiente. En este artículo puedes ver cómo hacerlo.

Los albergues son el más típico de los alojamientos en el Camino de Santiago actual
Los albergues son el más típico de los alojamientos en el Camino de Santiago actual, pero no el único.

5. Si no duermes en albergues, no estás viviendo el verdadero Camino

Este es uno de las ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago más comunes: pensar que hay un Camino más auténtico que otro solo por el hecho de dormir en espacios compartidos.

Lo que hace auténtica la experiencia del Camino es disfrutarla con los cinco sentidos en todos sus momentos: al cruzarnos con otros peregrinos, al compartir agua en una fuente o la cena, al encontrarse con personas que viven en los lugares que atravesamos y charlar con ellas, al descubrir los paisajes y sus historias, etc. Nada de esto se ve impedido o minimizado solo por dormir en una habitación privada.

En otras palabras, no todo el mundo puede o quiere hacer noche rodeado de más gente. Esto no hace a esas personas menos peregrinas ni quita un ápice de autenticidad a su Camino.

6. El Camino es llegar a donde tus fuerzas te lleven

Otro preconcepto erróneo es que el Camino es más auténtico si nos dejamos llevar por las sensaciones de nuestro cuerpo e improvisamos. Se oye cada vez más eso de “hasta donde tus pies te lleven”. Pero, atención, spoiler: no siempre acaba bien.

Es cierto que, para las personas más experimentadas puede ser una opción. Sobre todo porque el Camino es bastante flexible y en algunas rutas hay alojamientos y servicios cada pocos kilómetros. Pero si no conoces bien la ruta, ir a “donde tus pies te lleven” puede meterte en más de un lío. Especialmente en épocas de mayor afluencia, cuando los alojamientos se llenan rápidamente. No todo el mundo puede dormir al raso en las localidades más concurridas o esperar a última hora para ver si el ayuntamiento de turno abre un pabellón donde poder extender el saco de dormir.

Si quieres evitar esta posibilidad, es importante reservar tu alojamiento, sea en albergues o en habitaciones privadas (hoteles, hostales, pensiones, posadas, etc.). Además, tener claras las etapas que harás, cuánto deberás caminar cada día y el esfuerzo que eso va a suponer te permite gestionar mejor tus fuerzas y evitar sobrecargas. Y esto último es una regla de oro para peregrinos y peregrinas que comienzan a adentrarse en el Camino por vez primera. Nadie quiere tener que abandonar a las primeras de cambio por no haber planificado mínimamente su viaje o no haber ponderado correctamente las distancias y el desafío.

Por lo tanto, nuestra recomendación es que planifiques. Siempre.

Guía del Camino de Santiago para iniciantes
Más de 80 páginas de información pensada para caminantes y peregrinos iniciantes en el Camino de Santiago

7. Si contratas el transporte de tu equipaje, estás haciendo trampa

Pues no, no estás haciendo trampa. O, al menos, no más trampa que la que haces cuando tomas un avión o un tren para llegar desde tu casa al punto de partida de tu ruta. De nuevo, esta es una de esas ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago que tienen que ver con una concepción innecesariamente rígida del Camino y de la manera de hacerlo. En ningún sitio está escrito que el Camino deba ser una experiencia de padecimiento o de sobre-esfuerzo. Si alguien quiere hacerlo bajo esos parámetros, perfecto. Pero no todo el mundo busca eso.

Por otra parte, es evidente que no todas las personas puede llevar a cuestas el peso de su equipaje. Y las razones son muy diversas: problemas de espalda, edad avanzada, necesidad de objetos pesados en el equipaje, o simplemente porque se busca disfrutar del Camino sin impedimentos adicionales. Cualquiera de estas razones es tan buena como las anteriores, y nadie debería ni siquiera pedirte explicaciones.

Por suerte, la mayoría de Caminos más populares disponen de servicios que nos permiten llevar nuestro equipaje entre alojamientos (para lo cual deben estar previamente reservados) por un coste asumible. Esto nos permite llevarnos solamente una mochila más pequeña donde guardar lo imprescindible para la etapa (agua, algo de comida, la documentación, un teléfono móvil y poco más) y encontrarnos con el grueso del equipaje al final de la etapa. Menos peso sobre nuestro cuerpo evita lesiones y sobrecargas y nos da más libertad de movimiento para disfrutar cada uno de los aspectos que hacen grande al Camino y que nos irán apareciendo a medida que avanzamos.

Recapitulando: ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago

En este artículo hemos revisado algunas de esas ideas equivocadas sobre el Camino de Santiago que más nos encontramos. Tanto entre personas que acuden a nosotros para que las ayudemos a planificar su experiencia como en grupos y conversaciones de redes sociales donde participamos orientando a la gente en la medida de nuestras posibilidades.

Algunos de esos prejuicios son sobre la naturaleza del Camino mismo y tienen que ver con falta de un conocimiento más profundo sobre el tema. Esa falta es normal cuando nos acercamos al fenómeno por primera vez y se supera a medida que vamos leyendo, planificando e imaginando nuestra experiencia.

Otros prejuicios, en cambio, tienen que ver con las expectativas que algunas personas tienen sobre cómo debe realizarse el Camino y sobre lo que otros peregrinos deben hacer. Estas ideas equivocadas se superan cuando nos damos cuenta de que el Camino es ancho y en él cabemos todo tipo de personas. Y que, precisamente por eso, es ridículo decirle a alguien que está “haciendo trampas” o que no está haciendo “el verdadero Camino”.

Una vez más, dejadnos insistir: el Camino no es una carrera ni una prueba de resistencia. Tampoco es, necesariamente, una penitencia anticipada. Es un itinerario cultural y religioso que cada vez recorren más personas. Y para recorrerlo no hace falta dormir en espacios compartidos ni llevar grandes cargas a cuestas ni salir a la carrera de madrugada para asegurarnos de encontrar una plaza libre en algún alojamiento porque no quisimos reservarlos previamente. ¿Se puede hacer así? Por supuesto que sí. Pero debe haber margen para otros modos.

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