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Camino de Santiago a medida: 7 formas de personalizarlo

Camino de Santiago a medida: 7 formas de personalizarlo

A menudo nos preguntan si es posible hacer el Camino de Santiago a medida. Rutas, etapas, tipos de alojamiento, servicios... La respuesta es que sí. Y aquí te explicamos hasta dónde es posible personalizar tu Camino.
Camino de Santiago a medida

Cuando se trata del Camino de Santiago, no hay dos experiencias iguales. Incluso si caminas la misma ruta con las mismas personas, hay aspectos únicos que dan forma a cada experiencia particular. Por eso, decir “Camino de Santiago a medida” es lo mismo que decir experiencia de calidad. Además, no siempre disponemos del mismo tiempo, o de los mismos recursos. Ni tenemos, en realidad, el mismo objetivo. Sobre todo si ya hemos hecho algún tramo de esta ruta milenaria que no se cansa de regalarnos lugares increíbles y momentos únicos.

Así que hoy vamos a hablar sobre cómo personalizar cada aspecto tu experiencia, para que se adapte 100% a lo que estás buscando en este momento. Es decir, de cómo diseñar tu Camino de Santiago a medida.

El Camino de Santiago a medida, pero de verdad

Como agencia especializada en el Camino de Santiago, en Viando hace tiempo que aprendimos que entender las preferencias y necesidades de las personas que van a viajar con nosotros es la clave para poder diseñar para ellas una aventura verdaderamente transformadora. De las que te cambian la vida.

Gracias a que el Camino es extremadamente flexible y a que lo conocemos en detalle, en cada tramo podemos ofrecerte una variedad de opciones personalizables y recomendaciones específicas. Así es como construimos el viaje perfecto. Y por eso cada día más personas nos eligen para que las ayudemos a organizar el suyo y acaban recomendándonos a sus amigos y seres queridos.

Aquí van los siete aspectos en los que podemos hacer que tu Camino sea realmente tuyo:

1. Elige la ruta ideal

Uno de los aspectos básicos a la hora de definir un Camino de Santiago a medida tiene que ver con las diferentes rutas que lo componen. Aunque no todas tienen una cantidad de servicios suficiente para la cualquier caminante, existen varios trazados que sí puedes recorrer aunque no seas un experto o una experta en rutas de larga distancia.

Ya sea el renombrado Camino Francés, el menos transitado Camino Sanabrés o algo intermedio, podemos ayudarte a seleccionar la ruta perfecta que se ajuste a tus preferencias e intereses en este momento. Aquí te dejamos un artículo donde se hace un repaso rápido por cada una de las 8 rutas más habituales y en el que explicamos qué esperar de cada una.

Y atención a esto: la elección de la ruta no sólo tiene que ver con las zonas que atraviesa y los atractivos que cada una de ellas ofrece. Deberíamos tener en cuenta también el nivel de ocupación. Es decir, cómo de poblado está el Camino en cada momento. Si queremos caminar con cierta tranquilidad, por ejemplo, conviene evitar el Camino Francés en verano. Si preferimos no caminar a solas e interactuar con otras personas, en cambio, puede ser una buena opción. Aquí puedes ver algunas estadísticas de la Oficina del Peregrino sobre cada Camino para hacerte una idea de cuáles son los más populares.

Así que, si no tienes muy claro por donde empezar, comienza por aquí. Te ayudará.

2. Elige el punto de partida y el final

Una vez que hayas decidido cuál de las rutas va a servir de escenario a ese Camino de Santiago a medida que estás planeando, el siguiente paso será definir el tramo que harás.

Y aquí va un consejo. Nadie te obliga a comprometerte con todo el recorrido de un Camino. Es decir, si eliges el Camino Francés, no es obligatorio comenzar en Roncesvalles o en Saint-Jean-Pied-de-Port. O, si eliges el Primitivo, no está escrito en piedra que debas comenzar sí o sí en Oviedo y terminar sí o sí en Santiago.

Una fórmula cada vez más popular es hacer rutas completas por tramos. En la primera ocasión, por ejemplo, el Camino Francés de Roncesvalles a Logroño. Al año siguiente, de Logroño a Burgos, después de Burgos a León y así sucesivamente hasta llegar a Santiago.

Puedes personalizar tu Camino seleccionando el número de días que te gustaría caminar y eligiendo dónde empezar y dónde terminar. Esta flexibilidad te permite explorar impresionantes puntos de referencia, pueblos y ciudades sin sentir la presión del tiempo ni la urgencia de seguir avanzando. En resumen: dar tiempo al tiempo.

Además, hacer el Camino de Santiago por tramos sólo tiene ventajas: en cada ocasión tendrás más experiencia y conocerás mejor tanto la ruta como tu propio cuerpo; no necesitarás destinar tantos días juntos y será más fácil adaptarlo a la duración habitual de unas vacaciones; y podrás repartir el coste (y el esfuerzo) en varios momentos, haciéndolo más asequible.

Sólo recuerda que, si tu objetivo es recibir tu Compostela, el certificado religioso de tu peregrinación, deberás caminar al menos los últimos 100 kilómetros (200 kilómetros si quieres hacer el Camino en bicicleta). Pero no es obligatorio recorrerlos todos de una sola vez. Lo bueno de un Camino de Santiago a medida es que puedes definir exactamente cada aspecto de tu experiencia: también en qué momentos va a hacerlo.

Consejos para disfrutar un Camino de Santiago a medida de tus intereses y posibilidades

3. Elige dónde harás noche

Otro aspecto clave a la hora de definir un Camino de Santiago a medida tiene que ver con los alojamientos. La mayoría de tramos en cada una de las rutas ofrecen diferentes tipos y categorías, unos más básicos y otros más completos. Así que la elección es tuya.

Si bien los tradicionales albergues de peregrinos son una excelente forma de experimentar el Camino y conectarse con otros peregrinos, no son la única opción. Hoy en día, puedes disfrutar de diversos niveles de comodidad e incluso de lujo durante tu viaje. Ya sea que estés buscando una mejora ocasional o una escapada en pareja, podemos organizar alojamientos que se ajusten a tus preferencias y presupuesto.

Aquí te dejamos una guía sobre los diferentes tipos de alojamientos que puedes encontrar a lo largo del Camino, para que puedas hacerte una idea más clara de qué diferencia un albergue de una pensión o un hotel estándar de un hotel con encanto (y por qué la típica clasificación por estrellas, en el Camino, no sirve para nada).

4. Elige el resto de servicios

Como se desprende del punto anterior, un Camino de Santiago a medida siempre se podrá adaptar a diferentes presupuestos. Ya sea que estés buscando alojamientos de lujo, experiencias locales auténticas o las opciones más económicas, podemos ayudarte a planificar tu Camino de acuerdo con tus posibilidades financieras.

Pero no se trata sólo de elegir el tipo de alojamiento. Hay un buen número de servicios complementarios que pueden contratarse si tu Camino lo necesita. Por ejemplo, el transporte de equipajes durante las etapas, de alojamiento a alojamiento. O los transfers para llegar al punto de inicio, al que no siempre es fácil de llegar en transporte público.

Sobre esto, además, tenemos que hacer una puntualización. Contratar buenos alojamientos o servicios que faciliten tu Camino no te hace menos peregrino. Una vez más, el Camino es suficientemente flexible como para que quepan en él experiencias de todo tipo.

5. Elige las fechas

Otra forma de personalizar el Camino de Santiago es eligiendo las fechas. No tienes por qué unirte a un grupo cerrado con fechas predefinidas, a las que tendrías que adaptarte. El Camino de Santiago está abierto todo el año. Y, aunque es cierto que hacerlo en invierno impone ciertas reglas adicionales, se puede hacer incluso nevando.

En otras palabras, tú eliges las fechas que mejor te convengan. En nuestras ajetreadas vidas no siempre disponemos de muchos días libres juntos, por desgracia. Lo bueno es que puedes hacer tramos de dos o tres días o de treinta, como decíamos más arriba. Lo que dure tu Camino es cosa tuya.

Y relacionado con esto está el siguiente punto: el ritmo.

6. Elige tu ritmo: etapas cortas o más largas

Otro aspecto clave a la hora de configurar un verdadero Camino de Santiago a medida es tener en cuenta tu ritmo. Lo decimos siempre y es una de las principales lecciones de nuestra guía gratuita Manual de Caminantes: “tu Camino, tu ritmo”.

Está claro que uno de los aspectos más interesantes del Camino de Santiago es que representa un desafío físico (y mental). Un poco de sufrimiento puntual le da más valor al hecho de superarse a uno mismo. Pero dentro de esta premisa básica, es importante ser conscientes de nuestras limitaciones.

Simplemente, hay personas que no pueden caminar los 20-25 km habituales de una etapa. Otras personas pueden caminar más de 40. Y no pasa nada. Una vez más, en el Camino hay sitio para todas.

Si no estás seguro de tu estado físico o simplemente quieres tomártelo con calma, puedes elegir días de caminata más cortos. Recuerda que llegar a Santiago no se trata de velocidad, sino de disfrutar cada paso de tu extraordinario viaje. El Camino no es necesariamente una carrera.

7. Elige tu compañía

Otra de las claves de un Camino de Santiago a medida es que puedes elegir con quién lo vas a compartir. Las rutas autoguiadas son perfectas para esto, porque te permiten no sólo elegir el ritmo y las fechas, sino también con quién caminas.

El Camino puede hacerse en grupo, con amigos, en pareja, con la familia (incluso con los niños). O a solas. Es cierto que, dependiendo del tipo de alojamiento, hacer el Camino a solas puede resultar un poco más costoso en términos económicos. Pero tiene otras ventajas: cuando nos aventuramos en solitario tendemos a abrirnos más a otras personas que encontraremos por en la ruta. No sólo a gentes locales (que tienen verdaderos tesoros por descubrir), sino a otras personas que, como nosotros, avanzan hacia Santiago.

El Camino ha sido, es y seguirá siendo, sin duda, el escenario donde se forjan grandes amistades. De las que duran toda la vida.

Bonus track. Hay un camino más allá del Camino

A modo de bola extra, queremos contaros uno de los grandes secretos del Camino de Santiago. En realidad, es un secreto a voces. Está a la vista de todos, pero normalmente ni nos damos cuenta. Aquí va: puedes planear jornadas de descanso a lo largo de la ruta, o bien al llegar a Santiago. No sólo para reponer fuerzas, sino sobre todo para explorar la zona y vivir auténticas experiencias locales. Sin duda, harán más rico tu viaje.

Al fin y al cabo, viajar no es sólo cambiar de lugar, sino entrar en contacto con los lugares que visitamos, con las personas que encontramos por el camino, con las comunidades locales.

Es una de las enseñanzas que más profundo nos ha calado en nuestros propios caminos: que hay un camino más allá del Camino. Que hay verdaderos tesoros en sus márgenes. Y que vale la pena dedicarles tiempo.

Y ahora, ¿hablamos de tu próximo Camino?

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